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miércoles, 27 de junio de 2018

Zonas de Vida para Guatemala


Humedad y temperatura

En Guatemala, el aire cargado de humedad y el agua en forma de nubes es llevado desde el océano hacia la parte continental del país. Esto sucede en ambas vertientes (Atlántico y Pacífico). Al llegar a la parte continental las moléculas de agua en forma de gas chocan con las montañas o los volcanes. Estas montañas y volcanes están cubiertas de áreas boscosas. Las moléculas de agua en forma de gas están cargadas con energía calórica y al entrar en contacto físico con la superficie de las hojas pasan su energía a estas convirtiéndose nuevamente en agua líquida.

El agua en forma líquida se precipita en las partes altas en forma de gotas y cada vez mientras corre más abajo se va uniendo a más cantidad de agua líquida y va formando los ríos que en general vuelven a regresar al mar.

Debido a que en las zonas bajas el viento y las nubes se mueven muy rápido y no hay ningún hecho geográfico que permita acumularlas entonces la luz solar penetra directa y por periodos prolongados. De esto, las zonas costeras son muy calientes tales como la zona la costa del Pacifico o las áreas de Izabal o Peten.

En lo respecta a humedad, las zonas bajas tienen una cantidad menor de lluvia (hasta la mitad) debido precisamente a que las nubes no se puede acumular sobre las mismas. La gran cantidad de calor en el área hace que hasta la mitad de la lluvia se evapore, lo que da una sensación de constante humedad en el ambiente. En las zonas bajas de Guatemala la lluvia es de alrededor de 2 mil milímetros anuales y en contraste en las montañas o volcanes la precipitación pluvial es entre 4 y 6 mil milímetros anuales.

Las montañas y volcanes de Guatemala por el contrario forman en cierta forma paredes que detienen físicamente la humedad en forma de nubes. Estas nubes se mantienen gran parte del tiempo impidiendo que la luz solar penetre directamente haciendo que estas áreas sean más frías. Estas zonas son bastante húmedas y debido a la baja cantidad de calor, se evapora muy poco porcentaje. Sin embargo, esto aporta un poco más al hecho de que las áreas montañosas se sientan frías.

Existe un lugar muy especial y son los valles secos de Salamá y el río Motagua. Los valles secos se encuentran localizados entre la sierras montañosas del centro del país y la cadena volcánica de la costa del Pacifico. La cadena volcánica frena la humedad proveniente del Pacifico, mientras la cadena montañosa detiene la humedad proveniente del Atlántico. Debido a esto, los valles en el medio no reciben humedad proveniente de las nubes y la cantidad de lluvia es extremadamente baja. La cantidad de lluvia en estas áreas es alrededor del diez por ciento que en las montañas. Debido a que hay pocas nubes en la zona, el calor es intenso y constante. La poca cantidad de agua de lluvia que logra llegar a la zona se evapora su totalidad. Esto es lo que conocemos como un calor seco.

En estas zonas secas hay una cantidad de precipitación de alrededor de 600 milímetros anuales, pero la evaporación es del 150 por cierto. Esto implica que además de la lluvia, algún porcentaje de agua que ha llegado como agua líquida en ríos o riachuelos o que ha sido llevada a manera de seres vivientes se evapora también. La explicación de la distribución de las zonas de vida en el diagrama anterior se da posteriormente, pero se incluyo en este punto para poder compararlo con el diagrama de clima.

El balance entre las características de precipitación pluvial, temperatura y evaporación de un sitio dado le dan ciertas características particulares que definen su clima.

Bosques tropicales y templados de Guatemala

La generación de los bosques templados en el mundo es un aspecto muy interesante de la biogeografía, sin embargo requiere una explicación mucho más larga posteriormente a este tema. El hecho es que existen dos tipos básicos de bosques en Guatemala: los bosques templados y los bosques tropicales. Los bosques templados actualmente cubren la parte norte del planeta y los bosques tropicales se inician en la parte subtropical y se extienden hacia la parte sur del planeta.

La biodiversidad de la tierra está clasificada de acuerdo a las características de sus comunidades biológicas. Los bosques provenientes de Norteamérica se encuentran dentro de la región biogeográfica denominada neartica, mientras que los bosques de Suramérica están dentro de la región denominada neotropical.

La localización estratégica de Guatemala en el centro de estas dos regiones biogeográficas hace que conjugue en su territorio una parte de ambas. La biodiversidad de las montañas y volcanes de Guatemala básicamente tiene una influencia neartica, mientras que las zonas bajas en ambas vertientes oceánicas tienen una alta influencia neotropical. Por supuesto, toda la historia geológica del país le ha dado un matiz particular a cada una de estas zonas dentro del territorio nacional.
Guatemala resulta ser la frontera norte de las zonas tropicales en América.


Zonas de vida para Guatemala

El balance entre precipitación pluvial de un sitio, la temperatura del mismo y la evapotranspiración le dan ciertas características físicas. Al mismo tiempo los seres vivos (flora y fauna) tienen ciertas características fisiológicas acondicionadas a determinados tipos de ambiente. De esto, las características físicas de un sitio determinan que tipo de seres vivos habitan un determinado sitio. Los seres vivientes de un determinado sitio tienen características físicas y biológicas (lo que se llama metabolismo) específicas para el funcionamiento de acuerdo al ambiente. Obviamente, la latitud, la longitud y la elevación de un sitio están relacionadas con sus características físicas y climáticas.

El científico Leslie Holdridge en 1971 publicó un sistema que clasifica las diferentes áreas terrestres del planeta de acuerdo a sus características físicas. La aportación de este sistema es la definición de límites para una comunidad dada, además de la definición de la flora y fauna que teóricamente deben habitar un sitio según sus características.

La zona de vida permite agrupar en unidades naturales, los varios cientos o miles de asociaciones en la tierra. Si las subunidades de la región subtropical y la faja premontano se consideran zonas de vida, el diagrama muestran alrededor 120 zonas de vida en toda la tierra. Existen zonas de vida con condiciones climáticas que no fueron representadas en este diagrama.


Utilizando valores anuales de precipitación pluvial y temperatura, Holdridge desarrolló un esquema para la clasificación de las montañas y las zonas bajas. El sistema de Holdridge tiene como principales características la biotemperatura que es una nueva forma de expresar el factor calor y el uso de escalas logarítmicas para los incrementos de la precipitación y calor. La biotemperatura es aquella porción de calor efectiva en el crecimiento de las plantas.


En 1982, Rene De la Cruz realizó un trabajo específico de reconocimiento y definición de las zonas de vida para Guatemala. Este trabajo define 14 zonas de vida para Guatemala. Probablemente, la parte más interesante de este trabajo, aunque ya es bastante antiguo y necesita ser actualizado, es que define sets de plantas cuya presencia es indicadora de la zona de vida y por ende definen la zona de vida.


El diagrama de zonas de vida en realidad debe ser considerado tridimensional. Horizontalmente representa las zonas de vida basales, o sea a nivel del mar, iniciando desde el ecuador hasta el polo norte o sur. Verticalmente el diagrama muestra las posiciones relativas altitudinalmente.

La biotemperatura es un promedio de las temperaturas en las cuales tiene lugar el crecimiento vegetativo en relación con el periodo anual. Esto significa que es una medida de la temperatura del sistema que sobrepasa los cero grados centígrados en los cuales se detiene el crecimiento vegetativo.

De acuerdo a De la Cruz (1982) estas son las plantas que como un conjunto indican una zona de vida:

1. Monte espinoso subtropical
Cactus spp. Cacto, nopal, tuno
Pereskia spp. Pitaya de árbol
Jaquinia spp. Limoncillo
Guaiacum spp. Guayacán
Bucida macrostachus Almendro de cerro, roble
Acacia farnesiana espino blanco
Cordia alba cupay

2. Bosque seco tropical
Omphalea oleífera hemsley Palo de queso
Talisia olivaeformis talpajocote, guaya
Pithecolobium mangense
Carica mexicana
Myrospermum frutescens

3. Bosque seco subtropical
Cochlosermum vitifolium pochote, pumpo
Swietenia humilis                   caoba del pacifico
Alvaradoa morphoides cola Quercus spp. de ardilla, tarajay
Sabal mexicana botan
Phylocarpus septentrionalis guacamayo
Ceiba aescutifolia         ceibillo
Albizzia caribaea         conacaste blanco
Rhizophora mangle         mangle colorado
Avicenia nítida mangle blanco
Leucaena guatemalensis


4. Bosque húmedo sutropical (templado)
Pinus oocarpa Pino colorado
Curatella americana lengua de vaca, hoja de lija
Quercus spp. Roble, encino
Byrsonima crassifolia Nance

5. Bosque húmedo subtropical (cálido)
Zona sur
Sterculia apetala                 Castaño
Platymiscium dimorphandrum palo de hormigo, palo de marimba
Clorophora tinctoria         mora
Cordia alliodora                 laurel, bojón

Zona norte
Byrsonima crassifolia nance
Curatella americana lengua de baca, hoja de lija
Xylopia frutescens         majagua
Metopium browneii         chechén negro
Quercus oleoides         encino, roble
Sabal morisiana botan
Manilkara sapota        chicozapote
Bombax ellipticum         señorita, amapola
Pimienta dioica pimienta (gorda)
Aspidosperma megalocarpon chichique
Alseis yucatanensis         son

6. Bosque muy húmedo subtropical (cálido)
Zona sur
Schelea preussii          corozo
Terminalia oblonga          volador
Enterolobium cyclocarpum conacaste
Sickingia salvadorensis puntero
Triplaris melaenodendrum mulato
Cybistax donell-smithii palo blanco, primavera
Andira inermis chaperno

Zona norte
Orbignya cohune corozo
Terminalia amazonia canxán, naranjo
Brosimum alicastrum ramón
Lonchocarpus spp. Manchiche, palo gusano
Virola spp. Palo sangre
Ceiba pentandra ceiba
Vochysia hondurensis san juan
Pinus caribaea pino del peten

7. Bosque muy húmedo subtropical (frío)
Liquidambar styraciflua liquidámbar
Persea donnel-smithii aguacatillo
Persea schiediana         chupte
Eurya seemanii fruto de paloma
Pinus pseudostrobus pino triste
Rapanea feruginea         pimentillo, xibutí
Clethra spp.         Zapotillo
Myrica spp.         Arrayán (cera vegetal)
Croton draco         sangre drago

8. Bosque pluvial subtropical
Magnolia guatemalensis magnolia
Talauma spp. Anonillo
Alfaroa spp. Nogal de montaña

9. Bosque muy húmedo tropical
Acacia cookii subín
Cordia gerascanthus laurel blanco
Zanthoxylum belicense lagarto
Crudia spp.
Podocarpus spp. Cipresillo
Basiloxylon excelsa Castaño

10. Bosque húmedo montano bajo subtropical
Quercus spp. Roble, encino
Pinus pseudostrobus pino triste
Pinus montezumae pino de ocote
Juniperus comitana cicop, ciprés
Alnus jorullensis ilamo, aliso
Ostrya spp. Duraznillo
Carpinus spp. Palomar, mezché
Prunus capulli capulín, cerezo
Arbutus xalapensis madrón de tierra fría
  
11. Bosque muy húmedo montano bajo subtropical
Cupressus lusitanica ciprés común
Pinus ayacahuite         pino blanco, curtidor
Chirantodendron pentadactylon canac
Pinus hartwegii pino de las cumbres
Pinus pseudostrobus pino triste
Alnus jorullensis         ilamo, aliso
Quercus spp.         Roble o encino
Zinowíewia spp.         Leche amarilla
Budleia spp.         Salvia santa

12. Bosque pluvial montano bajo subtropical
Podocarpus oleifolius cipresillo
Alfaroa costaricensis nogal de montaña
Engelhardtia spp.         Majagua, nogal blanco
Billia hippocastanum Ca´j
Magnolia guatemalensis         magnolia
Brunellia spp.         Cedrillo
Oreopanax xalapense mano de león
Hedyosmum mexicanum         mazorco
Gunnera sp.         Begonia gigante

13. Bosque húmedo montano subtropical
Juniperus standleyi enebro, cipres
Pinus hartwegii pino de las cumbres

14. Bosque muy húmedo montano subtropical
Abies religiosa pinabete
Pinus ayacahuite pino blanco, curtidor
Pinus hartwegii pino de las cumbres
Pinus pseudostrobus pino triste
Cupressus lusitanica ciprés común
Quercus spp. Roble, encino
Bocconia volcánica mano de león
Buddleia spp. Salvia santa
Cestrum spp. Huele de noche
Garya spp. Begonia gigante
Bacharis spp. Arrayán

Hasta ahora no hay documento que muestre gráficamente estas plantas con fotos, diagramas o dibujos, por lo que tengo planeado hacerlo en un post posterior.

Mapa del Ministerio de agricultura basado en De la Cruz, J. R. 1982. Clasificación de zonas de vida de Guatemala a nivel de reconocimiento. Ministerio de Agricultura, Guatemala, 42pp. 







viernes, 18 de mayo de 2018

¿Y...QUÉ COMEN LOS QUETZALES?

La dieta básica del quetzal consiste en insectos y frutos de las ramas y follaje exterior que toman durante sus cortos saltos de vuelo. Los quetzales tienen un modo particular de alimentación. Este consiste en arrancar los frutos para llevarlos a una percha donde suelen tragarlos enteros. Los especialistas mexicanos han observado que el tamaño de los frutos implica la cantidad de frutos que pueden tragar en cada ocasión. Pueden tragar de tres a cinco frutos de 5 a 15 mm o dos o tres de 20 mm de diámetro. Durante unos veinte minutos esperan a que el esófago descascare y despulpe los frutos, para luego regurgitar las semillas.

Un mito bastante arraigado consiste en pensar que los quetzales se alimentan de lo que en Guatemala conocemos como “aguacatillo”. Sin embargo, el aguacatillo simplemente es una de las plantas que componen la dieta del quetzal, además de ser un importante alimento para otras especies de aves. 

Este aguacatillo en realidad no es una especie, sino que el grupo de especies contenidas dentro de la familia Lauracea. La familia Lauracea es la misma familia del aguacate común. La familia Lauraceae se encuentra distribuida en los trópicos y subtrópicos tanto de América como de África y Asia. La familia en su totalidad tiene alrededor de 50 géneros y probablemente hasta 3000 especies. El aguacate (Persea americana Mill.) y la canela (Cinnamomum verum Presl) probablemente son las Lauraceae más conocidas. En el viejo continente las Lauraceas se encuentran en lugares bastante secos, mientras que en los neotrópicos componen mayormente los bosques siempreverdes, húmedos y nubosos de las montañas.

Las plantas de la familia conocidas como lauráceas son plantas que producen aceites. Los aceites son una excelente fuente de sustento como alimento ya que pueden almacenarse en el cuerpo para ser utilizados como energía en el momento conveniente. Al consumir azúcares como los existentes en muchos frutos, estos aún tienen que ser convertidos en grasas. Las aves que consumen grasas y proteínas suelen tener movimientos menos agitados que aquellos que consumen azucares.

En los neotrópicos existen 27 géneros de los cuales Ocotea (300 especies), Nectandra (100 especies) y Persea (alrededor de 100 especies) son los mayores representantes. Otros géneros importantes son: Licaria, Beilschmiedia, Litsea, Cinnamomum, Rhodostemonodaphne, Aniba, Endlicheria, Licaria, Cryptocarya y Beilschmiedia. 

Además de las lauráceas se ha observado a los quetzales alimentándose de frutos de árboles y arbustos de las familias Araceae, Araliaceae, Arecaceae, Actinidiaceae, Annonaceae, Asteraceae, Celastraceae (enredadera Celastrus vulcanicola), Cornaceae, Clusiaceae (planta parasita Clusia salvinii), Flacourtiaceae, Malvaceae, Melastomataceae, Moraceae (“higos silvestres”), Myrsinaceae, Myrtaceae, Podocarpaceae, Rhamnaceae, Rosaceae, Rubiaceae, Rutaceae, Solanaceae, Staphylacaceae, Symplocaceae, Theaceae y Verbenaceae. 

Los estudios realizados en Chiapas listan las siguientes 17 especies como alimento del quetzal:
Aguacatillos silvestres (Aguacatillo. Persea donnell-smithii, Persea caerulea (Ruiz & Pav.) Mez, Persea spp.)
Cecropia peltata L. (Guarumo),
Clethra suaveolens Turcz (Palo de Sana),
Clusia salvinii Donn. Sm (Oreja de Burro),
Cornus disciflora DC (Frutillo),
Parathesis leptopa Lundell (Guatitu Blanco),
Parathesis spp. (Guatitum rojo y canche),
Podocarpus oleifolius D. Don & Lamb (Ciprecillo), 
Prunus brachybotrya (Zapotio),
Prunus sp. (Mora Silvestre),
Rhamnus capreaefolia Schlt (Palo Amarillo),
Symplocos vaterii (Jocotillo) y
Zanthoxylum acuminatum (SW.) Sw. (Naranjillo),
Zinowiewia tacanensis Lundell (Siete Camisas),

Un estudio realizado directamente en el Biotopo del Quetzal lista las siguientes especies como importantes para la alimentación del ave, además de las observadas en México, debido a la alta frecuencia con que se observó un individuo marcado con un radiotransmisor utilizándolas como alimento:

Frutillo (Cornus disciflora), Carnaceae
Cipresillo (Podocarpus oleifolius), Podocarpaceae
Guarumo (Cecropia peltata y C. sylvicola), Urticaceae
Aguacatillo (Persea donell-smithii), Lauraceae
Moras (Rubus sp.), Rosaceae
Pomarrosa (Syzygium jambos), una planta introducida de la familia Myrtaceae

Varios estudios muestran que en realidad no hay un proceso de seguimiento o ¨migración¨ en seguimiento a los procesos de fructificación. Más bien los estudios muestran que en realidad los quetzales aprovechan cualquier fuente de alimento disponible, no solo aguacatillos sino una variedad de plantas donde quiera que estén en ese momento y lugar particular.

El estudio de Marie-Claire Paíz presentado en 1996 lista que las siguientes especies vegetales fueron observadas siendo consumidas como alimento por el ave en la Sierra de las Minas: Ocotea eucuneata, Phoebe sabanarum, Ocotea verapazensis (todas de la familia Lauraceae). El documento registra un hecho extremadamente importante y es que la especie O. verapazensis solo se vio fructificando en una ocasión durante los tres años de duración del estudio. Otras especies registradas como alimento fueron: Cornus disciflora (¨*siete camisas), Symplocos hartwegii, S. Culminola, S. vateri (jocotillos y manzanillos) y Prunus brachybotrya (zapotillo). Styrax argenteus, Rhamnus discolor (palo amarillo), Prunus sp. (malacatillo), Rhamnus sp. y Rubus sp. (mora).

En el Biotopo del Quetzal los quetzales fueron observados consumiendo: Persea donnell-smithii, Ocotea verapacenzis (aguacatillos), Zanthoxylum procerum (pata de chunto), Cecropia silvícola (guarumo), Cornus disciflora (siete camisas), Parathesis leptopa (guatitun), Rhamnus discolor (palo amarillo), Parathesis sp. (capulín), Clusia sp., Ficus spp. (amate y matapalo) y Lycianthes chiapensis (bejuco de chile).

La correlación entre fructificación de aguacatillos y consumo de este por los quetzales muestra que este no solo no es el principal alimento, sino que lo consume cuando está disponible.

martes, 8 de mayo de 2018

DIFERENCIAS ENTRE QUETZAL DE GUATEMALA Y COSTA RICA


Popularmente existe la duda de si el quetzal en Costa Rica es diferente al quetzal de Guatemala. Entre el año 2003 y 2004 una reconocida científica mexicana (Sofía Solorzano) demostró que existen diferencias morfológicas y genéticas, de lo que claramente que pueden considerarse como dos especies distintas.

El quetzal de Guatemala, la subespecie norteña Pharomachrus mocinno mocinno, está aislada de la subespecie costarricense o Pharomachrus mocinno costaricensis. Los estudios realizados con datos de secuencias de ADNmt muestran que existe una gran diferencia genética entre ambas poblaciones. Hace millones de años ambas poblaciones estuvieron unidas y la formación de la depresión del lago de Nicaragua las separó, esto ocurrió aparentemente entre unos 3 a 10 millones de años. Las vocalizaciones y la conducta de ambas poblaciones parecen ser idénticas ya que al intercambiarlas una subespecie responde al llamado de la otra.

Físicamente los quetzales de Guatemala son más grandes que los de Costa Rica. El tamaño de las plumas supracaudales (lo que llamamos o que aparenta ser la cola) es mucho más grande en los quetzales guatemaltecos. Los especímenes de la especie norteña son más grandes en el tamaño de las alas, son más pesados y por último el pico es más ancho y más largo que en los especímenes costarricenses.

La publicación científica realizada por Solorzano en el 2003 muestra los siguientes datos:

Las supracaudales primarias de los quetzales machos de Guatemala van de los 850 a 1030 mm (promedio de 939 en 13 individuos) mientras que en los quetzales costarricenses van de los 160 a 630 mm (promedio de 503 en 9 individuos).

El peso de los quetzales machos en Guatemala va de 184 a 236 g (promedio de 217 en 14 individuos) mientras que los machos en Costa Rica pesan entre 370 a 425 g (promedio de 388 en 9 individuos) lo cual contradice los resultados descritos. El estudio de Marie-Claire Paíz realizado entre 1993 y 1996 registró que en los quetzales involucrados en el estudio las hembras tuvieron un peso promedio de 213 g (5 individuos) y los machos 221.17 g (6 individuos).

El tamaño de las alas y el tamaño del cuerpo de los quetzales machos de Guatemala también es más grande que los machos costarricenses.

El tamaño de las alas, el tamaño del cuerpo y el peso también son más grandes en las hembras de Guatemala que en las hembras de Costa Rica.


Personalmente, me comunique con Solórzano para preguntarle acerca de la discrepancia de los pesos. A pesar de tener una fama de cuidadosa y exigente, evadió darme una respuesta directa, así que lo interpreto como un error en su publicación seguramente puso los datos al revés y los editores no se dieron cuenta del error.

Aquí agregó las fotos de un grupo de siete quetzales que observé en el parque Los Quetzales en Costa Rica. Mi hipótesis es que probablemente también el ciclo de cambio de plumajes de juveniles a adultos es diferente entre ambas subespecies de quetzales, porque me pareció que todos los diferentes quetzales juveniles tenían diferentes plumajes.




miércoles, 11 de abril de 2018

QUIEN DESCUBRIO EL QUETZAL PARA LA CIENCIA Pharomacrus mocinno (De La Llave, 1832)

¨Pharomachrus, E. familia Scansorum,
Trogombus perquam
affinis, Ab his tamen Rostro
edentulo Tectricibusq longis
distinctus.
La ave de que se trata y que vive en los bosques de Guatemala, es tal vez la más vistosa y galana de toda la América
Pablo de la Llave”

La primera mención del ave fue hecha por el médico Francisco Hernández. Este fue un toledano encomendado por Felipe II para estudiar la flora y fauna de México entre 1571 y 1577. Sus obras fueron  publicadas entre 1615 y 1628.  En ese entonces los trabajos científicos estaban encomendados a diversos tipos de profesionales entusiastas de las ciencias y la naturaleza, los cuales se ocupaban de diversos tipos de exploración científica desde la física, la química hasta la biología y la medicina.

En 1678, Francis Wiillughby publica en Inglaterra el libro ¨History of Birds¨, donde reseña los datos de Hernández y menciona de nuevo el ave.

Nam'eau recueil de planches d' oixeaux (París 1821-39) del naturalista holandés Konrad Ternminck, director del Museo de Historia Natural de Leiden  vuelve a mencionar el ave ciento cincuenta años después. En este libro se le denomina Trogon pavoninus. En una confusión Temminck toma la descripción de  Spix en su Nachrischtes über Une Reise nach Brasillien, (Munich, 1823-31) del T. pavoninus suramericano y la aplica a un ejemplar de quetzal que tomó prestado de la colección "Leadbeater".

Carlos Luciano Bonaparte reclama ante la Sociedad Zoológica de Paris en 1837 haber sido el primero que lo clasificó desde 1826 y lo hace llamar Trogon paradiseus.

En diciembre de 1825, Pablo de la Llave hace un comunicado en el periódico "Águila Mexicana" donde discute que otros científicos habían creído que el quetzal era una "paradisea" y Moziño un "buceo", pero que él personalmente lo nombraba como "Pharomacro". En 1831, el científico recuerda que en 1810 José Mariano Mociño fue el primero en describirlo. Una vez terminada la tarea de obtener los 11 ejemplares colectados por Mociño y Longinos Martínez en Guatemala, nombra al ave como Pharomacrus mocinno. De esta manera establece un nuevo género próximo a los trogones. Su descripción se publica finalmente en la revista mexicana Registro Trimestre en 1832 como ¨Memoria sobre el Quetzaltototl, género nuevo de Aves¨.

Incluso después de esto, hubo otros investigadores que trataron de adjudicarse el honor de haber descrito el quetzal. Hay que recordar que aquel momento la coordinación entre entidades científicas era bastante deficiente: 
Otro inglés, John Gould, encuentra el error de Temminck y renombra el ave con el nombre de Trogon resplandens en 1835 en las Memorias de la Sociedad Zoológica de Londres. 
En 1838 el famoso ornitólogo inglés William Swaison nombra al ave como Calurus resplandens en su libro ¨On the natural history and classification of birds¨
El ornitólogo francés Adolphe Dellatre clasifica al ave como Calurus paradiseus en su publicación de 1843 ¨Echo du Monde Savant¨.
En 1849, el ornitólogo inglés George Gray lo clasifica como Pharomacrus mocinno en su obra ¨The genera of birds¨

El reino de España financió varias expediciones científicas dirigidas a la Nueva España dentro de las cuales se cuenta la Real Expedición Botánica que se llevó a cabo entre 1787 y  1803. El objetivo de estas expediciones no era puramente científico. La monarquía pretendía la búsqueda de información científica en sus colonias con utilidad para impulsar la economía local. Obviamente, con el objetivo de obtener a la larga mejores beneficios de las mismas.

Esta expedición fue dirigida por el doctor José Mariano Mociño (quien estaba encomendado del área botánica).  José Longinos Martínez (naturalista general)  y Vicente de la Cerda (dibujante). En 1794 Mociño colectó varios ejemplares de quetzales, los cuales fueron enviados a España. Sin embargo, estos ejemplares pasaron desapercibidos y fueron olvidados hasta que en 1832, Pedro de la Llave, discípulo de Mociño localizó los ejemplares y publicó la descripción morfológica utilizando los quetzales colectados.

Sibley y Monroe (1990) suponen que el nombre del genero Pharomachrus proviene de las raíces griegas Pharo, ¨esófago¨ y machrus  ¨grande¨ en alusión a que el ave traga frutos con grandes semillas. Sin embargo, el mismo Pedro De la Llave afirma lo siguiente respecto a la intención del nombre del  ave y su significado: ¨el nombre de "Pharomacro" (vestidura larga) porque en efecto, las cobijas de las alas y de las colas son extremadamente largas.¨ La palabra griega para vestido es φόρεμα (“fórema”). En su texto De la Llave da la idea que el nombre Pharomachrus no provino de su inspiración sino de la de Mocciño y  el doctor Martin Sesé (director de la expedición de historia natural). Obviamente la intención del que hizo la descripción y colocó el nombre es la que debería respetarse. 

El epíteto específico “mocinno” proviene obviamente de la adjudicación del honor del descubrimiento que Pedro de la Llave hace a Mariano Mociño. Obviamente para latinizar el nombre cambia la letra “ñ” a manera de una doble letra “n”.

Zonas de Vida para Guatemala

Humedad y temperatura En Guatemala, el aire cargado de humedad y el agua en forma de nubes es llevado desde el océano hacia la parte ...