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viernes, 18 de mayo de 2018

¿Y...QUÉ COMEN LOS QUETZALES?

La dieta básica del quetzal consiste en insectos y frutos de las ramas y follaje exterior que toman durante sus cortos saltos de vuelo. Los quetzales tienen un modo particular de alimentación. Este consiste en arrancar los frutos para llevarlos a una percha donde suelen tragarlos enteros. Los especialistas mexicanos han observado que el tamaño de los frutos implica la cantidad de frutos que pueden tragar en cada ocasión. Pueden tragar de tres a cinco frutos de 5 a 15 mm o dos o tres de 20 mm de diámetro. Durante unos veinte minutos esperan a que el esófago descascare y despulpe los frutos, para luego regurgitar las semillas.

Un mito bastante arraigado consiste en pensar que los quetzales se alimentan de lo que en Guatemala conocemos como “aguacatillo”. Sin embargo, el aguacatillo simplemente es una de las plantas que componen la dieta del quetzal, además de ser un importante alimento para otras especies de aves. 

Este aguacatillo en realidad no es una especie, sino que el grupo de especies contenidas dentro de la familia Lauracea. La familia Lauracea es la misma familia del aguacate común. La familia Lauraceae se encuentra distribuida en los trópicos y subtrópicos tanto de América como de África y Asia. La familia en su totalidad tiene alrededor de 50 géneros y probablemente hasta 3000 especies. El aguacate (Persea americana Mill.) y la canela (Cinnamomum verum Presl) probablemente son las Lauraceae más conocidas. En el viejo continente las Lauraceas se encuentran en lugares bastante secos, mientras que en los neotrópicos componen mayormente los bosques siempreverdes, húmedos y nubosos de las montañas.

Las plantas de la familia conocidas como lauráceas son plantas que producen aceites. Los aceites son una excelente fuente de sustento como alimento ya que pueden almacenarse en el cuerpo para ser utilizados como energía en el momento conveniente. Al consumir azúcares como los existentes en muchos frutos, estos aún tienen que ser convertidos en grasas. Las aves que consumen grasas y proteínas suelen tener movimientos menos agitados que aquellos que consumen azucares.

En los neotrópicos existen 27 géneros de los cuales Ocotea (300 especies), Nectandra (100 especies) y Persea (alrededor de 100 especies) son los mayores representantes. Otros géneros importantes son: Licaria, Beilschmiedia, Litsea, Cinnamomum, Rhodostemonodaphne, Aniba, Endlicheria, Licaria, Cryptocarya y Beilschmiedia. 

Además de las lauráceas se ha observado a los quetzales alimentándose de frutos de árboles y arbustos de las familias Araceae, Araliaceae, Arecaceae, Actinidiaceae, Annonaceae, Asteraceae, Celastraceae (enredadera Celastrus vulcanicola), Cornaceae, Clusiaceae (planta parasita Clusia salvinii), Flacourtiaceae, Malvaceae, Melastomataceae, Moraceae (“higos silvestres”), Myrsinaceae, Myrtaceae, Podocarpaceae, Rhamnaceae, Rosaceae, Rubiaceae, Rutaceae, Solanaceae, Staphylacaceae, Symplocaceae, Theaceae y Verbenaceae. 

Los estudios realizados en Chiapas listan las siguientes 17 especies como alimento del quetzal:
Aguacatillos silvestres (Aguacatillo. Persea donnell-smithii, Persea caerulea (Ruiz & Pav.) Mez, Persea spp.)
Cecropia peltata L. (Guarumo),
Clethra suaveolens Turcz (Palo de Sana),
Clusia salvinii Donn. Sm (Oreja de Burro),
Cornus disciflora DC (Frutillo),
Parathesis leptopa Lundell (Guatitu Blanco),
Parathesis spp. (Guatitum rojo y canche),
Podocarpus oleifolius D. Don & Lamb (Ciprecillo), 
Prunus brachybotrya (Zapotio),
Prunus sp. (Mora Silvestre),
Rhamnus capreaefolia Schlt (Palo Amarillo),
Symplocos vaterii (Jocotillo) y
Zanthoxylum acuminatum (SW.) Sw. (Naranjillo),
Zinowiewia tacanensis Lundell (Siete Camisas),

Un estudio realizado directamente en el Biotopo del Quetzal lista las siguientes especies como importantes para la alimentación del ave, además de las observadas en México, debido a la alta frecuencia con que se observó un individuo marcado con un radiotransmisor utilizándolas como alimento:

Frutillo (Cornus disciflora), Carnaceae
Cipresillo (Podocarpus oleifolius), Podocarpaceae
Guarumo (Cecropia peltata y C. sylvicola), Urticaceae
Aguacatillo (Persea donell-smithii), Lauraceae
Moras (Rubus sp.), Rosaceae
Pomarrosa (Syzygium jambos), una planta introducida de la familia Myrtaceae

Varios estudios muestran que en realidad no hay un proceso de seguimiento o ¨migración¨ en seguimiento a los procesos de fructificación. Más bien los estudios muestran que en realidad los quetzales aprovechan cualquier fuente de alimento disponible, no solo aguacatillos sino una variedad de plantas donde quiera que estén en ese momento y lugar particular.

El estudio de Marie-Claire Paíz presentado en 1996 lista que las siguientes especies vegetales fueron observadas siendo consumidas como alimento por el ave en la Sierra de las Minas: Ocotea eucuneata, Phoebe sabanarum, Ocotea verapazensis (todas de la familia Lauraceae). El documento registra un hecho extremadamente importante y es que la especie O. verapazensis solo se vio fructificando en una ocasión durante los tres años de duración del estudio. Otras especies registradas como alimento fueron: Cornus disciflora (¨*siete camisas), Symplocos hartwegii, S. Culminola, S. vateri (jocotillos y manzanillos) y Prunus brachybotrya (zapotillo). Styrax argenteus, Rhamnus discolor (palo amarillo), Prunus sp. (malacatillo), Rhamnus sp. y Rubus sp. (mora).

En el Biotopo del Quetzal los quetzales fueron observados consumiendo: Persea donnell-smithii, Ocotea verapacenzis (aguacatillos), Zanthoxylum procerum (pata de chunto), Cecropia silvícola (guarumo), Cornus disciflora (siete camisas), Parathesis leptopa (guatitun), Rhamnus discolor (palo amarillo), Parathesis sp. (capulín), Clusia sp., Ficus spp. (amate y matapalo) y Lycianthes chiapensis (bejuco de chile).

La correlación entre fructificación de aguacatillos y consumo de este por los quetzales muestra que este no solo no es el principal alimento, sino que lo consume cuando está disponible.

martes, 8 de mayo de 2018

DIFERENCIAS ENTRE QUETZAL DE GUATEMALA Y COSTA RICA


Popularmente existe la duda de si el quetzal en Costa Rica es diferente al quetzal de Guatemala. Entre el año 2003 y 2004 una reconocida científica mexicana (Sofía Solorzano) demostró que existen diferencias morfológicas y genéticas, de lo que claramente que pueden considerarse como dos especies distintas.

El quetzal de Guatemala, la subespecie norteña Pharomachrus mocinno mocinno, está aislada de la subespecie costarricense o Pharomachrus mocinno costaricensis. Los estudios realizados con datos de secuencias de ADNmt muestran que existe una gran diferencia genética entre ambas poblaciones. Hace millones de años ambas poblaciones estuvieron unidas y la formación de la depresión del lago de Nicaragua las separó, esto ocurrió aparentemente entre unos 3 a 10 millones de años. Las vocalizaciones y la conducta de ambas poblaciones parecen ser idénticas ya que al intercambiarlas una subespecie responde al llamado de la otra.

Físicamente los quetzales de Guatemala son más grandes que los de Costa Rica. El tamaño de las plumas supracaudales (lo que llamamos o que aparenta ser la cola) es mucho más grande en los quetzales guatemaltecos. Los especímenes de la especie norteña son más grandes en el tamaño de las alas, son más pesados y por último el pico es más ancho y más largo que en los especímenes costarricenses.

La publicación científica realizada por Solorzano en el 2003 muestra los siguientes datos:

Las supracaudales primarias de los quetzales machos de Guatemala van de los 850 a 1030 mm (promedio de 939 en 13 individuos) mientras que en los quetzales costarricenses van de los 160 a 630 mm (promedio de 503 en 9 individuos).

El peso de los quetzales machos en Guatemala va de 184 a 236 g (promedio de 217 en 14 individuos) mientras que los machos en Costa Rica pesan entre 370 a 425 g (promedio de 388 en 9 individuos) lo cual contradice los resultados descritos. El estudio de Marie-Claire Paíz realizado entre 1993 y 1996 registró que en los quetzales involucrados en el estudio las hembras tuvieron un peso promedio de 213 g (5 individuos) y los machos 221.17 g (6 individuos).

El tamaño de las alas y el tamaño del cuerpo de los quetzales machos de Guatemala también es más grande que los machos costarricenses.

El tamaño de las alas, el tamaño del cuerpo y el peso también son más grandes en las hembras de Guatemala que en las hembras de Costa Rica.


Personalmente, me comunique con Solórzano para preguntarle acerca de la discrepancia de los pesos. A pesar de tener una fama de cuidadosa y exigente, evadió darme una respuesta directa, así que lo interpreto como un error en su publicación seguramente puso los datos al revés y los editores no se dieron cuenta del error.

Aquí agregó las fotos de un grupo de siete quetzales que observé en el parque Los Quetzales en Costa Rica. Mi hipótesis es que probablemente también el ciclo de cambio de plumajes de juveniles a adultos es diferente entre ambas subespecies de quetzales, porque me pareció que todos los diferentes quetzales juveniles tenían diferentes plumajes.




viernes, 27 de abril de 2018

BIOLOGIA DE LOS TROGONES


Las patas de los trogones probablemente sean uno de los aspectos más interesantes para empezar a describir estas aves. Los trogones tienen las patas muy pequeñas. Tienen dos dedos orientados hacia adelante y dos orientados hacia atrás (heterodáctilos). Estas patas pequeñas le sirven poco o nada para caminar. Incluso cuando quieren girar y están parados sobre una rama tienen que utilizar las alas. Los trogones tienen las patas inútiles para aquello que no sea la percha en ramas. Las patas son grises y generalmente no son visibles. Este tipo de patas hace que el trogón mantenga el cuerpo en una posición erguida sobre las ramas. El trogón no camina sobre estas ramas sino que vuela y se posa en un punto específico para luego volar y quedarse posado en otro punto.

Lo más interesante es que los dedos uno y dos están dirigidos hacia atrás y los dedos tres y cuatro hacia delante. Estos dos últimos dedos están fusionados en su mitad basal lo que representa un carácter diagnóstico de trogónidos. La analogía sería que nuestros dedos gordo e índice estén orientados hacia atrás y los dedos medio y anular hacia adelante. Esto no es notorio a simple vista, sino solamente observando las patas a nivel de composición de los huesos. Los juveniles requieren de un crecimiento y desarrollo asistidos por sus padres en especial para alimentarse debido a que prácticamente sus patas le son inútiles para desplazarse mientras no pueda volar.

Los individuos de diferentes edades y sexos son bastante diferentes. En general, los trogones suelen tener combinaciones de verdes dorsalmente y rojos ventralmente. Sin embargo, existen también trogones con dorsos purpura que presentan un vientre amarillo.

Los trogones generalmente se encuentran solitarios o en parejas. El quetzal incluso puede verse en pequeños grupos de hasta cinco o seis individuos. Los expertos hipotetizan que los pichones tardan tres o cuatro años en madurar. Estos juveniles pueden verse integrados con otros los grupos formados por los pichones recién nacidos durante el mismo año y años pasados.

Los trogones anidan en cavidades naturales o escavadas en arboles generalmente podridos e incluso en termiteros y  nidos de avispa. Su pico es relativamente fuerte, sin embargo, es relativamente débil para carcomer los árboles fuertes y sólidos. De esto, los árboles muertos que se mantienen aún de pie, también llamados tocones son ideales para proveerles un hábitat de anidaje. En otros tipos de bosque los árboles muertos caen fácilmente y se pudren en el suelo, mientras que en el bosque pluvial alguna cantidad de árboles se mantienen erguidos pudriéndose debido a las bajas temperaturas y a la densidad de la vegetación. Esto es un factor más que hace que el quetzal esté ligado a la conservación del bosque pluvial y bosques similares.

Los huevos de trogón son blancos o blanco azulados y azul claro en el caso de los quetzales. El vuelo del trogón es ondulante y generalmente corto en distancia centrado dentro el dosel boscoso. El pico del trogón es corto, grueso y fuerte con un borde superior aserrado. La única excepción a esto, resulta ser el quetzal. El canto en general son ululatos huecos y repetitivos, que suelen escucharse a largas distancias.

Los quetzales ponen uno o dos huevos anuales, cuya puesta está separada entre sí entre 24 y 48 horas. Los huevos tardan entre 18 y 21 días para eclosionar. Los polluelos nacen altriciales (con los ojos cerrados y sin plumas). Una semana después de nacidos pesan unos 23 g y miden unos 95 mm. En dos semanas los polluelos están cubiertos de plumas color café oscuro con pequeños puntos de color más claro. Las plumas verdes iridiscentes aparecen en la parte de la nuca cuando están a punto de abandonar el nido; para entonces el polluelo pesa casi 80 g mide unos 111 mm de longitud.

Los padres buscan alimento que luego regurgitan para alimentar a los polluelos. Al igual que en muchas aves los padres dejan de alimentarlos tarde o temprano como una medida para presionarlos a dejar el nido. Se ha observado que los polluelos en ese momento permanecen cabeza fuera del nido pillando intensamente todo el tiempo. Los padres permanecen observando perchados cerca o vuelan frente al nido vigorosamente. Los pichones caen estrepitosamente del nido y son apoyados por los padres para ir ascendiendo poco a poco desde ramas cercanas al suelo.

Durante el primer año de vida el pico de ambos sexos es de color obscuro. Poco después el pico de los machos se torna amarillo mientras que el de las hembras permanece obscuro. Durante los primeros dos años de vida las plumas de la cola son de color negro en la parte de adentro. Al segundo año de vida aparecen plumas de color negro sobre fondo blanco en la cola de las hembras. En los machos, las plumas de la cola se tornan totalmente blancas.

El dimorfismo sexual de los quetzales es altamente marcado. Los machos adultos son de color verde esmeralda dorsalmente con el pecho rojo escarlata. En la cabeza tienen una notoria cresta. Las plumas cobertoras de las alas se extienden más allá del borde del ala lo que le da cierto señorío. Las cuatro cobertoras supracaudales son muy largas. Muchas personas tienden a pensar que las plumas largas que se observan del quetzal son las plumas de la cola, sin embargo, estas plumas características son en realidad las plumas situadas encima de la cola en la base de la espalda. Las plumas de la cola en realidad son las plumas blancas que pueden observarse cuando se ve el ave de frente o por debajo. Dos de estas plumas supracaudales largas alcanzan longitudes registradas de entre 60 y 105 cm dependiendo de la subespecie.

Las hembras del quetzal tienen una apariencia clásica de trogón. El dorso y la garganta son verdes, el vientre es gris. La cola es blanca con rayas negras y se puede apreciar debajo de las patas un color rojo escarlata en la parte baja del vientre. El pico es obscuro y no tiene cresta alguna, ni plumas supracaudales alargadas como el macho.

La iridiscencia es un fenómeno físico que permite cierta particularidad de color a varias aves, incluyendo los trogones. A manera de una explicación simple, existen varias capas transparentes pero con superficies intrincadas de queratina (la proteína que forma las plumas) cubriendo la pluma colorida. Esta estructura de la pluma hace que en ciertos ángulos los trogones parezcan de un color dado, pero vistos desde otro ángulo sean de un color diferente. La analogía seria ver un haz de luz a través de un diamante de crista. Por ejemplo, los quetzales en la mayoría de condiciones de luz lucen verdes pero pueden llegar en condiciones bien iluminadas a lucir azules. Por otro lado, algunos trogones tienen espaldas que dependiendo de las condiciones de luz lucen entre morada y negra.

La ventaja de esta coloración se denota en la temporada reproductiva donde el quetzal vuela haciendo un vuelo de despliegue afirmado su territorio a gran altura. En esta ocasión la luz lo ilumina claramente haciendo evidente su presencia. Por otro lado, cuando quiere pasar desapercibido estando escondido entre las ramas del dosel su coloración es menos perceptible.

miércoles, 11 de abril de 2018

QUIEN DESCUBRIO EL QUETZAL PARA LA CIENCIA Pharomacrus mocinno (De La Llave, 1832)

¨Pharomachrus, E. familia Scansorum,
Trogombus perquam
affinis, Ab his tamen Rostro
edentulo Tectricibusq longis
distinctus.
La ave de que se trata y que vive en los bosques de Guatemala, es tal vez la más vistosa y galana de toda la América
Pablo de la Llave”

La primera mención del ave fue hecha por el médico Francisco Hernández. Este fue un toledano encomendado por Felipe II para estudiar la flora y fauna de México entre 1571 y 1577. Sus obras fueron  publicadas entre 1615 y 1628.  En ese entonces los trabajos científicos estaban encomendados a diversos tipos de profesionales entusiastas de las ciencias y la naturaleza, los cuales se ocupaban de diversos tipos de exploración científica desde la física, la química hasta la biología y la medicina.

En 1678, Francis Wiillughby publica en Inglaterra el libro ¨History of Birds¨, donde reseña los datos de Hernández y menciona de nuevo el ave.

Nam'eau recueil de planches d' oixeaux (París 1821-39) del naturalista holandés Konrad Ternminck, director del Museo de Historia Natural de Leiden  vuelve a mencionar el ave ciento cincuenta años después. En este libro se le denomina Trogon pavoninus. En una confusión Temminck toma la descripción de  Spix en su Nachrischtes über Une Reise nach Brasillien, (Munich, 1823-31) del T. pavoninus suramericano y la aplica a un ejemplar de quetzal que tomó prestado de la colección "Leadbeater".

Carlos Luciano Bonaparte reclama ante la Sociedad Zoológica de Paris en 1837 haber sido el primero que lo clasificó desde 1826 y lo hace llamar Trogon paradiseus.

En diciembre de 1825, Pablo de la Llave hace un comunicado en el periódico "Águila Mexicana" donde discute que otros científicos habían creído que el quetzal era una "paradisea" y Moziño un "buceo", pero que él personalmente lo nombraba como "Pharomacro". En 1831, el científico recuerda que en 1810 José Mariano Mociño fue el primero en describirlo. Una vez terminada la tarea de obtener los 11 ejemplares colectados por Mociño y Longinos Martínez en Guatemala, nombra al ave como Pharomacrus mocinno. De esta manera establece un nuevo género próximo a los trogones. Su descripción se publica finalmente en la revista mexicana Registro Trimestre en 1832 como ¨Memoria sobre el Quetzaltototl, género nuevo de Aves¨.

Incluso después de esto, hubo otros investigadores que trataron de adjudicarse el honor de haber descrito el quetzal. Hay que recordar que aquel momento la coordinación entre entidades científicas era bastante deficiente: 
Otro inglés, John Gould, encuentra el error de Temminck y renombra el ave con el nombre de Trogon resplandens en 1835 en las Memorias de la Sociedad Zoológica de Londres. 
En 1838 el famoso ornitólogo inglés William Swaison nombra al ave como Calurus resplandens en su libro ¨On the natural history and classification of birds¨
El ornitólogo francés Adolphe Dellatre clasifica al ave como Calurus paradiseus en su publicación de 1843 ¨Echo du Monde Savant¨.
En 1849, el ornitólogo inglés George Gray lo clasifica como Pharomacrus mocinno en su obra ¨The genera of birds¨

El reino de España financió varias expediciones científicas dirigidas a la Nueva España dentro de las cuales se cuenta la Real Expedición Botánica que se llevó a cabo entre 1787 y  1803. El objetivo de estas expediciones no era puramente científico. La monarquía pretendía la búsqueda de información científica en sus colonias con utilidad para impulsar la economía local. Obviamente, con el objetivo de obtener a la larga mejores beneficios de las mismas.

Esta expedición fue dirigida por el doctor José Mariano Mociño (quien estaba encomendado del área botánica).  José Longinos Martínez (naturalista general)  y Vicente de la Cerda (dibujante). En 1794 Mociño colectó varios ejemplares de quetzales, los cuales fueron enviados a España. Sin embargo, estos ejemplares pasaron desapercibidos y fueron olvidados hasta que en 1832, Pedro de la Llave, discípulo de Mociño localizó los ejemplares y publicó la descripción morfológica utilizando los quetzales colectados.

Sibley y Monroe (1990) suponen que el nombre del genero Pharomachrus proviene de las raíces griegas Pharo, ¨esófago¨ y machrus  ¨grande¨ en alusión a que el ave traga frutos con grandes semillas. Sin embargo, el mismo Pedro De la Llave afirma lo siguiente respecto a la intención del nombre del  ave y su significado: ¨el nombre de "Pharomacro" (vestidura larga) porque en efecto, las cobijas de las alas y de las colas son extremadamente largas.¨ La palabra griega para vestido es φόρεμα (“fórema”). En su texto De la Llave da la idea que el nombre Pharomachrus no provino de su inspiración sino de la de Mocciño y  el doctor Martin Sesé (director de la expedición de historia natural). Obviamente la intención del que hizo la descripción y colocó el nombre es la que debería respetarse. 

El epíteto específico “mocinno” proviene obviamente de la adjudicación del honor del descubrimiento que Pedro de la Llave hace a Mariano Mociño. Obviamente para latinizar el nombre cambia la letra “ñ” a manera de una doble letra “n”.

Zonas de Vida para Guatemala

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